Combustible HVO: qué es, ventajas y si es compatible con tu motor

Cada vez es más habitual ver la palabra HVO en el surtidor de algunas gasolineras, junto a un cartel que promete «diésel renovable» o «combustible sostenible». Si te has preguntado qué es exactamente, si funciona igual que el gasóleo de toda la vida y si tu motor lo admite sin problemas, en este artículo respondemos a las tres dudas de una vez.

¿Qué es exactamente el combustible HVO?

HVO son las siglas de Hydrotreated Vegetable Oil, es decir, aceite vegetal hidrotratado. Se trata de un diésel renovable fabricado a partir de materias primas orgánicas como aceite de cocina usado, grasas animales o aceites vegetales reciclados, que pasan por un proceso químico llamado hidrogenación. El resultado es un combustible con una estructura muy similar a la del diésel fósil, pero con una huella de carbono considerablemente menor a lo largo de todo su ciclo de vida.

A diferencia de lo que mucha gente piensa, el HVO no es un combustible experimental ni de nicho: cumple la norma europea EN 15940 para combustibles diésel parafínicos y ya se comercializa en varios países europeos, incluida España, a través de las principales petroleras.

Cómo se fabrica: la diferencia con el biodiésel tradicional

Aquí está el matiz que más confusión genera. El biodiésel convencional (conocido como FAME) se obtiene mediante transesterificación, un proceso que combina los aceites o grasas con metanol y que conserva oxígeno en la molécula final. El HVO, en cambio, se produce mediante hidrogenación: se añade hidrógeno a esas mismas materias primas a alta presión y temperatura, eliminando el oxígeno y generando una estructura química casi idéntica a la del gasóleo mineral.

Esta diferencia de proceso no es un detalle técnico menor. Al eliminar el oxígeno, el HVO gana estabilidad, resiste mejor el paso del tiempo almacenado y no sufre los problemas de sensibilidad a la temperatura que sí afectan al biodiésel tradicional.

Ventajas del HVO frente al diésel convencional

La reducción de emisiones es el argumento más citado: el HVO puede recortar hasta un 90% las emisiones de CO2 en su ciclo de vida completo, comparado con el diésel fósil. Pero no es la única ventaja. El HVO tiene un índice de cetano más alto que el gasóleo convencional, lo que facilita el encendido y mejora la calidad de la combustión. También contiene menos aromáticos y azufre, lo que se traduce en menor formación de residuos y depósitos dentro del motor, y por tanto en menos necesidad de mantenimiento a medio plazo.

¿Es compatible con tu motor? Lo que dice la normativa

La gran mayoría de motores diésel actuales, especialmente los homologados bajo normativa Euro 6, pueden funcionar con HVO sin necesidad de ninguna modificación mecánica ni en la infraestructura de repostaje. Es lo que se conoce como combustible «drop-in»: puedes usarlo puro (HVO100) o mezclarlo con diésel convencional en cualquier proporción, sin límites ni protocolos especiales.

Dicho esto, la recomendación técnica siempre es la misma: aunque el HVO sea compatible en la práctica totalidad de los casos, conviene confirmar con el fabricante del vehículo o de la maquinaria que el motor concreto lo admite, ya que algunas marcas establecen matices en sus condiciones de garantía o en los intervalos de mantenimiento recomendados.

¿Y con los aditivos que ya usas?

Una duda habitual es si el HVO invalida el uso de aditivos para combustible. No es así. Al tratarse de un diésel parafínico con una composición muy próxima a la del gasóleo convencional, los aditivos que mejoran la combustión, protegen los inyectores o cuidan el filtro de partículas siguen cumpliendo su función con normalidad. De hecho, dado que el HVO ya reduce por sí mismo la formación de residuos, combinarlo con un buen mantenimiento preventivo del sistema de combustible es la combinación más completa para alargar la vida del motor.

Dónde encontrarlo y cuánto cuesta

En España, el HVO está disponible en un número creciente de estaciones de servicio de las principales redes, aunque todavía por debajo del gasóleo convencional en cobertura. En el surtidor suele identificarse bajo etiquetas como XTL, un código que agrupa distintos combustibles sintéticos según su origen. En cuanto al precio, hoy sigue siendo algo más caro que el diésel tradicional, con una diferencia que se espera que se reduzca a medida que aumente la producción y la demanda en los próximos años.

Preguntas frecuentes

¿El HVO ensucia menos el motor que el diésel normal?

Sí. Al tener menos aromáticos y azufre, y una combustión más completa gracias a su mayor índice de cetano, genera menos residuos y carbonilla que el gasóleo convencional.

¿Puedo mezclar HVO con diésel normal en el mismo depósito?

Sí, se pueden mezclar en cualquier proporción sin ningún protocolo especial, ya que ambos combustibles son químicamente compatibles.

¿El HVO caduca o se degrada igual que el biodiésel?

No con la misma facilidad. Al no contener oxígeno en su estructura, el HVO es más estable frente al paso del tiempo y a los cambios de temperatura que el biodiésel tradicional (FAME).

¿Necesito cambiar algo en mi coche o maquinaria para usar HVO?

En la inmensa mayoría de motores diésel actuales, no. Es un combustible de sustitución directa, aunque siempre conviene confirmarlo con el fabricante si tienes dudas sobre un modelo concreto.

Si quieres aprovechar al máximo las ventajas del HVO o de cualquier diésel, mantener el sistema de combustible limpio y protegido sigue siendo la mejor forma de cuidar tu motor a largo plazo. En Biotek podemos ayudarte a resolver cualquier duda técnica sobre el combustible que utilizas.